Suelos limpios. Algo más que sólo una imagen

Suelos limpios. Algo más que sólo una imagen

Una de las grandes preocupaciones para los empleados profesionales de la limpieza es que se vea recompensado su esfuerzo en la limpieza de los suelos, ya que no por dedicarle un mayor esfuerzo estos van a quedar con un resultado más brillante.

Esto mismo en otras áreas sí resulta más que evidente, como un baño, un escritorio o una cristalera. El resultado es inmediato.

Los distintos tipos de pavimentos, el espacio o área a cubrir, lo diáfano que sea el espacio…, determinan enormemente la facilidad o complejidad en las tareas de mantenimiento, así como el esfuerzo hasta que aparezca el resultado óptimo. En la elección del tipo de pavimento en muchos edificios prevalecen los aspectos estéticos o de seguridad, más que de practicidad en su mantenimiento. Hay suelos muy oscuros o por el contrario muy claros que difícilmente van a poderse mantener como el primer día, porque son una atracción para la suciedad.

Partiendo de la base de que el suelo no puede desinstalarse y no podemos elegir un pavimento ideal (duro, con un color sufrido, uniformemente liso y sin juntas), tenemos que proceder a minimizar el problema. La mejor manera de empezar es poniendo una primera barrera protectora en la entrada, ya que la suciedad en gran medida entra a través de las suelas de los zapatos. Un buen felpudo de entrada que tenga un efecto rascador y que permita cubrir por lo menos varios pasos es un muy buen aliado. Ayudará a mantener los pavimentos limpios y alargará su vida útil. Numerosos son los edificios que tienen en su entrada una ridícula alfombrilla de menos de un metro, que no llega a cubrir ni una pisada y además está saturado de suciedad, por lo que su función deja de ser efectiva.

Existen diferentes sistemas para la limpieza de suelos que pueden ser manuales o mecanizados. Se podrían clasificar en función de la cantidad de agua que se utiliza. En seco, en húmedo o en mojado. Sin tratar de hacer un estudio detallado y completo, éstas son sus particularidades.

Limpieza en seco

Algo tan sencillo como pasar la mopa o el cepillo.

El cepillo sirve para eliminar restos de suciedad sueltos y normalmente visibles, gracias a la multitud de cerdas  los cepillos se encargan de formar una barrera y arrastrar hasta un recogedor la suciedad, permitiendo agrupar y retirar los restos.

Pasar la mopa entraría dentro de lo que se denomina una limpieza de mantenimiento, es decir limpiar sobre casi limpio; normalmente, la suciedad que está suelta y que acostumbra a no ser visible. En este caso la barrera la forman multitud de fibras textiles o fliselinas impregnadas que captan el polvo antes de que éste llegue a adherirse a los suelos. Este sistema presenta tres ventajas fundamentales: facilidad, rentabilidad y rapidez. Su rentabilidad es debido a que su empleo cubre una gran superficie de forma rápida, y si se realiza de forma frecuente evita o pospone la necesidad de otros sistemas de fregado más lentos y tediosos.